Aún me da coraje como pueden actuar de esta forma.
Hasta ahora pensaba, que un regalo se trataba de algo que alguien obsequiaba a otra persona sin ningún otro intercambio más que el del propio afecto por el cuál se hace el mismo.
Sin embargo, hace pocos días recibo una llamada de una Editorial de la que no sé si nombrar por eso de no hacerle publicidad gratuita; claro que, porque no decirla cuando es cierto lo que comentaré. No es otra más que la Editorial Ediciones Ruedas, a partir de ahora, para mí, Ediciones Robas.

La llamada viene a colación de cómo leo, y en múltiples ocasiones he hecho compras de sus ofertas, pues se comunican como con un cliente al que tienen en su base de datos.

La cuestión principal, como os decía, se trata en que recibo una llamada donde se me ofrece un libro (tratándose de una editorial esto tenía que ser ¿no?) Pues bien, me preguntan si acepto el recibirlo, ya que estaban tomando contacto con sus clientes y de paso, dándose a conocer a otros, y creían esa era una buena manera de hacer publicidad, más que hacer gastos en medios de comunicación y de esta manera, procedían a mantener contacto con su clientela de forma más directa…

En reiteradas ocasiones, pregunté, si habría gastos o debería proceder a abono de dinero alguno, si fuese así, en ese caso no tenía objeción en recibirlo, por lo que acepto una vez puesta la condición comentada. Siendo entonces, cuando la vendedora me hace saber, que entraré en un concurso para un regalo como cliente. A esto último, ni importancia le presté, pues, mi suerte en sorteos… Nunca.

Siguiendo con el relato. Al siguiente día, la comercial hace aparición y procede hacerme un pequeño cuestionario simple sobre la editorial, al que respondo sin recelo; sobre como veía la forma de hacer la publicidad de la empresa, etcétera.

Imaginaba podría darme algún rollito de estos que suelen formular, como todos sabemos, ya sean las casas de libros, como los de tapper, u de cualquier cosa, para hacer luego compra de algún tomo. Pero no, la comercial se ciño a lo comentado por la otra señorita de la llamada del día anterior. A lo que una vez entregado el libro, me comentó si sabía que iba a realizarse el sorteo, a lo que afirmé positivamente, replicándome que he sido seleccionada como tal por el ordenador… ¡Vaya! Por fin, el ordenador se alía de mi parte y me hace un regalo. Pero no creáis que un regalo cualquiera, tenía para elegir de entre lo que sus catálogos traía hasta seis regalos.

Lo primero que hice, fue decirle, que no se molestara pues no realizaría compra alguna. A lo que la comercial me afirma que no me preocupe de nada que no se trata para formular ninguna compra, más es cosa de un sorteo y tengo pleno derecho de la elección de lo premiado…

Bien, he de decir, que no pensé el engaño fuese hasta el final y la señorita aguantase su actitud sabiendo mi postura desde un principio. Lo que pienso, es que pensaría sería tan convincente que una vez elegido y visto, no me echaría para atrás en mi postura.

Elijo seis cosas y al final la noto algo titubeante. Hasta que, finalmente decide hablar y me hace saber que sólo por recibir los regalos, se me pide el favor desde la empresa que haga publicidad de la Editorial, y como quien no quiere la cosa, me comenta que todo y con eso, mis regalos estarán a mi disposición abonando una cantidad de dinero de forma mensual durante ¡dos años y medio!… ¿Qué?… ¡Ya sabía la respuesta!, se la había hecho saber desde un principio, mientras insistía en que eran muchos regalos por no mucho dinero.

Vaya, se trataba de un ¡REGALO! de la Editorial, hacia su cliente mediante un sorteo realizado de forma aleatoria, y resulta que el regalo pasa a ser eso a una oferta de compra. Increíble, hasta el final manteniendo su postura engañosa. Porque si me lo permiten, lo puedo considerar como una estafa o tomadura de pelo…

Se puede ser más o menos ingenuo que cualquier otra persona o mil cosas más; y, a pesar yo imaginaba algo desde un principio, como os dije no pensé siguiese conocedora de mi postura. Mientras en el fondo quisiese pensar la fortuna se había aliado a mi favor y estuviese diciendo la verdad…

Lo que no puedo dejar de pensar es en aquellas otras personas, que pudieron haber pasado la misma situación, creyéndose hasta el final se trataba de un regalo, topándose finalmente con un jarro de agua fría, para esas ilusiones que podría estarse haciendo de golpe, al haber sido agraciada/o en el sorteo. Pensando en la sobrina/o, la hija/o, nieta/o, padre, madre, no sé. Simplemente pensar que podría dar una sorpresa en hacer de verdad un regalo a alguien querido. Pues es así como se supone se hace y forma parte un regalo y no de una compra.

Me cuesta comprender como se puede jugar y mentir de esa forma a la gente… Hasta donde vamos a llegar, ¿todo vale? ¿y los sentimientos?…