Si tú también, igual que yo eres consciente de la existencia de aquellas personas quienes se empeñan en decir, e incluso demostrar repetidamente que la vida es un tremendo disparate, por qué te pones a divagar sobre tu propia existencia. Nadie como tú conoce esta dolorosa realidad que nos perturba, y en vez de recopilar las ocasiones que vives con conocimiento de causa, además, de la buena aceptación que tienen tus ideas a veces bastante disparatadas las cuales colman de alegrías a todos cuantos estamos cerca de ti, te dedicas a enmarañar un poco más la sensibilidad de tu alma. De una vez por todas, suelta aquello que provoca el desánimo de tu corazón, y sólo entonces cambiarás radicalmente tu desacertada percepción de lo que está hecha la vida.

Querrán tener dominio sobre tí una y otra vez, sin embargo, nunca nadie podrá desordenar si tu no quieres la fortaleza más infranqueable que existe, y lleva el nombre: Corazón.