Desde el primer momento que me muevo, que me río, que camino, que corro a ofrecerte un abrazo, que pienso, que siento, que conduzco mi súper vehículo, que como, que trabajo, que sueño, que me ilusiono… ¡Siento! ¡Vivo! ¡Me desato desde el primer momento de todo lo que me amarra a la soledad y la tristeza, a la lejanía y a al abandono! Y sigo por el camino que he decidido vivir, y sigo sintiendo.

La luz de esa luz que me alumbra es cosa mía. No puedo delegar en nadie las ganas de vivir y sentir porque me pertenece, desde el primer momento en que despegué el ojo de estar soñando me desato a vivir contigo en libertad, a sentir, a decidir, a abrazarte siempre que te tengo cerca y a no permitir que ningún camino por el que haya un atisbo por el que puedo pasar quede cerrado a cal y canto.