Nadie va a poder narrar lo que se cuela hasta el alma, porque vivirlo, es un delirio que no tiene explicación, y sólo existirá aquella sensación por experimentar y que se va a colar hasta el alma; igual a una flecha perdida.
Son tantas las experiencias que se cuelan y se vuelven imposibles de narrar que el corazón se envuelve en puro delirio.

Un huracán que nadie va a poder narrar, porque las experiencias se cuelan y ¡zas! Tocan el corazón para siempre. Sin duda, vivir es un delirio que no tiene explicación.