No puedo dar por bueno pensar que la risa tiene los días contados. Ni puedo admitir que el sol dejará de emanar luz y calor al cuerpo, las estrellas con los sueños e ilusiones, tu compañía con el calor al corazón y la razón a los sentimientos…

No le digas a nadie que le he robado a la pena, al dolor, al estrés y a la soledad, toda su pena, y que sin duda, doy por bueno el hecho de hacer todo lo posible para minimizar los momentos en que cada una de estos sentimientos se hacen presentes sacando partido a su lado más romántico, cariñoso, afable, generoso…

La experiencia me ha dicho que la vida hay que vivirla, sin darle importancia más que a lo que verdaderamente es importante por cada uno de los sentidos y circunstancias; positivos y negativos. Sin contar los días, porque los días ya están contados, así, no puedo obviar lo importante que supone sentir, porque al sentir, me siento viva. A pesar de las miles circunstancias e imprevistos que puedan surgir, estar atenta y responder con certeza es un hecho que me da que pensar que no hay una sola emoción contada, aún con los días contados.
A pesar de ser consciente que la vida es un camino, y el camino es un pequeñísimo paso, no puedo dar por bueno que las cosas que me llenan, y llegan a conectar con mi corazón tiene su tiempo contado, pues aún queda mucho por contar.

Seguiré aprendiendo de la experiencia que me irá dando la vida porque entre positivo y negativo los polos opuestos se atraen, y los sentimientos también se hacen con ellos presentes.