No omitas que si comparto contigo un beso, un abrazo e incluso guiñarte el ojo me siento repleta de complicidad. Además, si me das la oportunidad de evocar un recuerdo, una sonrisa, una ilusión, mi debilidad y mis inquietudes, constato que le arrebato para siempre al destino caprichoso tu presencia más auténtica y extraordinaria. Es un gesto tan generoso el tuyo al brindarme compartir la vida contigo, que es inadmisible no agradecértelo. Te grabas a quemarropa con toda tu esencia en mi alma.
No omitas en tu alma, lo indispensable que eres para la mía.