Me hiciste creer una y otra vez que la vida era un tormento, y ahora, te digo en una palabra tantas veces como mi voz sea capaz de expresar: ¡Erraste, erraste, erraste! Tanto tú, igual que, yo somos plenamente conscientes que subsistir es un hecho complejo; además, es sorprendente lo veloz que avanza el tiempo, y con ella la vida al mismo tiempo que crece en mi interior el deseo por seguir respirando. El simple hecho de vivir es una maravillosa y excitante aventura que simplemente hay que probar a sorbos a cada instante de la jornada. En la actualidad, cuando me hallo a tu lado me parece que el tiempo se detiene fulminante, y no me veo invitada a fingir mi estado de ánimo. Con ganas tu y yo de gozar de cada uno de los acontecimientos que nos pone el destino en nuestras manos, he de confesarte, amiga mía, que cuando me extravío en cada una de las experiencias que vivo contigo, la vida adquiere una dimensión más grande, y más que un tormento, la vida es un placer el cual hay que probar a sorbos cada día antes de que avance un poco más el tiempo.
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