Cómo pasa el tiempo, y también la vida. ¿Cómo voy a suponer que todo este deseo por existir, va a ir creciendo en mi interior a medida que avanzo en el camino? Me engañaste. Me recalcaste, una y otra vez, insistentemente, que la vida era casi una tortura, y ahora, te lo digo abiertamente, ¡erraste! ¡Subsistir no es sencillo, irremediablemente la existencia está hecha por instantes más brillantes unos de otros! Sin embargo, vivir es una maravillosa y excitante aventura que simplemente hay que experimentarla cada día. Hoy, a tu lado, no siento como pasa el tiempo, y tampoco la vida. Hoy, a tu lado, no tengo absolutamente nada que fingir. Deseosas las dos por gozar de estos acontecimientos que nos pone en nuestras manos el destino, he de confesarte, amiga mía, que me encanta perderme en cada una de las experiencias que vivo contigo.