Ahora que te has ido, hago todo lo que está a mi alcance para no olvidarte, amor. Ya no siento el calor de tus abrazos, ni tu mirada provocando una fuerte atracción en la mía. ¡Ay amor!, menos aún escucho el sonido agitado de tu respiración que hacía palpitar de un estado de ánimo intenso a mi corazón.
La melancolía que en este preciso momento recorre por cada rincón de mi cuerpo, me está quebrando todos los esquemas. La desazón, intenta sin éxito desarmar a toda mi vehemencia afectiva, mientras que yo, fiel al afecto que siento por ti, apelo a cada uno de los recuerdos que poseo para no olvidarte. Entre tanto, tú, intentas aparentar ser más fuerte que yo, al mismo tiempo que tu corazón también se deshace del todo al querer escuchar el júbilo de mi corazón en tu piel.

Es curioso ver como un beso se guarda en el rincón más puro del alma, en donde nunca nadie puede penetrar para robar este recuerdo tan valioso. Aunque ahora la distancia nos separa, amor, algún día no muy lejano, volveremos a alcanzarnos, y a recorrer con el corazón agitado cada uno de nuestros cinco sentidos.