El tiempo no se detiene ante nada

El tic tac del reloj suena continua y repetidamente  una y otra vez seguido uno tras el anterior. Así sucesivamente durante cada día.
Suponiendo en mi vida algo más que el transcurrir y recordatorio de los minutos y segundos. Cada sensación, experiencias e instantes vividos, serán parte incesante de mi presente, pasado y futuro. Marcados topos al son del constante, pausado y templado ritmo del reconocido tic, tac.

Tiempo, que no retornará igual junto a sus luces y sombras por más repetido este acompañado en su sonido templado. Pasando tan desapercibido en el avance de la vida por su propia repetitividad que apreciarlo en ocasiones resulta hasta difuso.
No por ello quebrantará el entusiasmo y las ganas en sea vivido y revivido.

De repente en el tiempo, un día todo cambia, cuando la imposibilidad ata toda mi posibilidad de apreciar sin destellos sombríos a las que poder “adueñarme” de vivencias plenas: De ayer y hoy.
Manteniéndome unida a su misma repetición, duración y progreso; aún intente convertirlo en “más ameno”. Quedando por tanto, en igual modo que el sonar del reloj: Atrapada en el tiempo.

Atrapada” entre cuatro paredes. Materia que no sólo cobijan y abrigan gracias a Dios, en días fríos ó calurosos; sino que por el contrario, me hacen “prisionera silenciosa de sus inamovibles elementos de construcción”. Dando paso en consecuencia a las Barreras Arquitectónicas.

Así, desde hace más de una docena de años. Sosteniendo la situación durante un periodo actualmente ya consecutivo de más de tres para cuatro años… Un segundo, tras minuto, una hora, un año, dos…  Todo. La vida avanza, y el tiempo no se detiene. Es el elemento que no conoce de expectativas, espacio…
Excepto la capacidad de sueño, originarse la exclusividad en caso aún alguna existiese a posibles perspectivas de prosperidad.

Mientras. Paso el tiempo escuchando hablar a uno/as; y otros/as e inclusive a mi misma; sobre la sensibilidad, accesibilidad para las cosas y desenvolvimiento de la vida diaria, integración… “A lo que observo cada cosa que por mi pasa, con no cierta perplejidad e incredulidad”.
Ni siquiera yo, pensaría fuera tan real y posible, si no fuera porque es una experiencia propia (conformará parte de la susceptibilidad del ser humano)… ❓
Receptiva ante toda señal, gestos, movimientos, palabras. 😎

Reconoceréis no es lo más habitual en mí el encontrarme frente al ordenador, haciéndole testigo de excepción y cómplice secreto, desde donde contaros experiencias más personales. Algo que hasta no hace mucho no hacía. (Habrá alguna más…)

Pero después de alguna meditación nocturna donde el insomnio acompañado del embelesador y creativo pensamiento hace acto de presencia; como cual invitado, manteniéndome despierta. Y aquí estoy, “descorchando mi corazón” y rompiendo la atadura existencial de la que la vergüenza se apodera y cohíbe expresar instantes más íntimos y personales.

Mi principal interés y deseo es no caer ni dar un mínimo de “punto morboso u lástima”. (Entiéndaseme bien cuando puntualizo esto…)
Aspiro, más que contaros y compartir con ustedes algo que forma parte de mí, situándola desde mi experiencia, cómo; no perder las ganas de vivir, por más dura sea la situación nos toca vivir.

Y como ejemplo tomo; lo que significa estar más de cuatro años, sin siquiera sentir rozar o atisbar el resplandor de la luz del Sol, ni el aire.

-Ése que nos destroza las pilas de papeles, cuando la ventana esta entreabierta y, fugazmente hace  como sabio protagonista, aparición con su charrilla de corriente; arrasando con todo lo que encuentra por delante. Aprovechándose para recordarnos como quien no quiere la cosa; en que convendría pusiese cierto orden al sitio.

Sin embargo, como ¡no hay dos sin tres! tampoco deja de haber, ¡tres sin cuatro! (En términos taurinos dicen  que ninguno malo)

Dejando por unos instantes de lado, tanto baile de números y letras.

Os diré, es justo este tiempo en años, que he cumplido, y marcado como referencia, la clausura de un curso teleformativo, al que tuvieron la gentileza de invitar y facilitar los medios necesarios para que asistiese a la entrega de diplomas (bonito día, gestos, y sensaciones) emotivo encuentro con compañeros/as, profesorado, etc.
Todos felices ante el culmino de un propósito perseguido.
Siendo éste pues, el tiempo de partida del que hace no salgo de casa, y por consiguiente e igualmente tampoco veo la calle

Ni tan siquiera tras una ventana.

Cuatro, es el tiempo en el cual cada día resurgen cadenas en forma de olas de sentimientos y sensaciones contra opuestas.
Unas veces presentes y completas de esperanza, y otras de desesperación e incredulidad.
A las que he de dar paso para librar con firmeza y destreza como si un barco fuera… (Como cuando el oleaje no es bueno; avisando entonces el capitán al grumete, para mantener rumbo).

Y es que, no dejo de preguntarme; ¿Cómo algo tan “aparentemente sencillo”, necesario y habitual como es salir de casa y a lo que estamos acostumbrados hacer por inercia e incluso hasta casi por instinto; puede llegar a convertirse en algo tan imposible y laborioso?

¡La respuesta exacta la desconozco!

La que puedo expresar, es la que me dicta mi corazón, sorprendido…

Increíble sí me parece para en la época que estamos, ¿no? Aún pareciera caigo en el recurso fácil de la reflexión.

Pues sí, hasta la actualidad las barreras arquitectónicas (en forma de escaleras) son mi principal muro (como el de Berlín. Que tanto dividió y separó):

Las insalubles y separatistas; que me “impiden” junto al aislamiento que asociada y acompañando a la situación,  hacen no tenga una vida “dentro de mi situación” “normal”.

¡Y no es que esté hablando de una utopía o algo irrealizable, inalcanzable!…

Poder disfrutarla es mi mayor deseo… Como puedes estarlo haciendo tú en estos instantes, sin barreras, indiferentemente con y sin discapacidad.
Si bien para ello, el tiempo requiera a dedicar a una cosa sea un poco mayor que al no tener discapacidad.

Por ejemplo; mientras tú, sin discapacidad das dos pasos, escribes un párrafo, u tardas cinco minutos en trasladarte. A mí me cuesta un poco más tanto en tiempo y forma. (Sin embargo la satisfacción una vez hecho estoy convencida es mayor).

Las personas que conozco con alguna discapacidad llevan y hacen dentro de su correspondiente situación, una vida normal. Relativizando al máximo la situación y desarrollando dentro de todo su vida. Con una actividad normalizada y “cotidiana”.
Casados/as, con hijos/as, etcétera.

Siendo el tiempo hasta hoy y quién sabe cuántos años más, junto a la presencia como complemento de las insalvables e condicionantes barreras. El que la normalización sea un sueño.
Desde la que sus garras, atrapan mi vida y la de mi familia.

Haciéndome por si todo fuese poco permanecer 24 horas, en el mismo lugar y espacio (3 metros cuadrados). Logrando pasar de puntillas y silenciosamente por delante de mí; testigo de mi desagrado e intención en dejarla pasar ante mi perpleja mirada y deseos…
-Como si las manecillas del reloj danzaran al son de ritmos incomplacidos-

Siendo quizás los mismos deseos de mi estado lúcido a su vez inconscientes de revelación, los que hacen tome ‘rebeldía’.
Pretendo no rendirme y continuar hacia adelante
. Con todas las consecuencias. Buenas y malas.

Por supuesto, tampoco puedo ignorar o auto-engañarme sobre las apariciones y presencias brotan entre mis deseos y pensamientos de preguntas acalladas; como en general…

Las cuales, terminan ciertamente haciendo acto de presencia y, de las que sólo para no aburriros pongo algunos y pequeños ejemplos.

* ¿Qué cosas me motivan a seguir cada día luchando?

Chiquitas en estado, grandes en esencia. Siendo por tanto muchas las que hace persista latente estas inquietudes de lucha continuada.

Principalmente me motiva y ardo en deseos como la que más, en mantener en pleno estado activo mis ganas de vivir, imaginación, proyectos, etcétera, etcétera.

Me horroriza pensar, cómo hay quien por menos, (es un decir, lo contrario sería infravalorar a los demás) similar o otro estado pierde el interés de vivir, la capacidad de sonreír, querer, motivar, sorprender y ser sorprendido ante sí mismo y la vida.
¡Yo quiero vivir! (o como en alguna ocasión digo: “mal vivir”, pero vivir).

Pensar en que quizás mañana u hoy sea un día especial, mágico… Día donde atisbe la luz de la esperanza en que pueda darse una parte al lograr encontrar el medio necesario para que la vida tenga tintes más naturales.
Permitiéndome dar un pasito para tener y salir; como “ansiado y necesario” ascensor-montacargas, que tanto aportaría (materiales tan aparentemente al alcance, topándome a la hora de solicitar presupuesto, que si no eres solvente lo tienes difícil para instalar. Esas chapas y elementos de movilidad sí facilitarían una parte de lo que significa el no estar aislada del mundo… Como hasta ahora.

Sin embargo, no es solamente eso lo que hace mi motivación y deseos de vivir, gire y gire como el aspa del molino entre tanto sufrimiento.

También qué otros mejores motivos en que pensar que otro día más podré disfrutar de la gente que quiero y me quiere. (Mi mayor y grandioso Tesoro de la Vida)

Me motiva saber que puedo hacer cosas, de mejor o peor calidad. De mayor o menor calidad. Con más o menos posibilidad de llegarte ó me comprendas. (Esto lo sabes tú)

Me motiva, sentirme motivada. Sentir que tengo ganas y ansias de hacer cosas, aprender, descubrir, trastear… y a las que estoy retornando después quedara “empañada” hace unos años al enfermar la persona más importante (sin desmerecer a mi padre claro ;)) y que es única en la vida como mi madre. Ahora también delicada de salud; y que hasta ese entonces: Cuidadora, referente, confidente… Una parte de mí misma, como supongo es para cada uno su madre: Única.

Me motiva y enorgullece aún corriendo el riesgo en no gustar lo que escribo. (Aunque en parte me preocupa y no lo que piensen. Lo hago por/para mí;  quienes quiero y mi gente… (claro también me importa quién lo lee).

Es indescriptible la sensación de libertad que aparece en mi al escribir retazos u algún que otro fragmento desde este rinconcito.

Hasta hace no muchos años, pensaría en la tecnología como un capricho, algo erróneo de así haberlo hecho; pero, nadie imagina cuanta importancia tiene y lo que aporta en y para mi vida las hoy llamadas Nuevas Tecnologías. Sin ella mis días serían tremendamente más sombríos. -Esto sin mencionar ahora lo que me apasiona la escritura y las letras-… Dedicar espacio a dejar abierta la puerta pura de la imaginación y de las musas es un viaje gozoso.

Entre muchas cosas más que con esta herramienta poderosa he descubierto  es factible realizarlas.
Nada se resiste más que a las propias ganas de hacerse por más agotamiento se tenga; esos cinco minutos son irreemplazables.

Me motiva todo. Todo es motivo de motivación y de sentir que siento…

* ¿Qué sentido tiene estar así y continuar?

Encontrarse tocado de salud no tiene ningún sentido ni lógico ni deseado. Decir lo contrario sería de locos.

Dicen que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde y en realidad cuanta sabiduría guarda.

Sin embargo, continuar desear vivir, en las circunstancias que sean tiene todo el sentido del mundo: Indescriptible e infinito. Ante esta pregunta se me ocurre otra que la responda.

¿Mantiene poco sentido el despertar cada mañana con deseos y ganas de sentir cómo la posibilidad única y deseada por otros cómo la posibilidad de estar viva sea una realidad? ¡No!

El valor de la vida es incalculable. Tener la oportunidad de no aprovecharla, disfrutarla, lo considero prácticamente un delito.

Justamente, a lo que no me basta con esperar a ver qué viene o qué deparará el día. Quedándome como una simplona viendo pasar el tiempo por mi cara, y mirando el techo, sin dedicarlo a algo.

Quedándome observando como pasa como una simplona el tiempo por mi cara, mientras quedo mirando al techo, sin materializarlo dedicándolo a algo. (Arre juntadito y pintadito el techo, pero no poco atractivo)
Emplearlo es mi afán constante
. Casi una obsesión.

Desde ahí y ante mi pasión por la escritura, partió la creación del blog.

* ¿Qué sentido y porqué de mi interés en escribir en el blog?

Aparte de lo ya dicho anteriormente (no ser una simplona viendo cómo pasan los días)
La escritura
para mí tiene una connotación y fin más allá del hobby y mi enorme afición/pasión.

Quizás por hacer buena mi faceta no oculta, aunque sí no materializada de periodista, redactora frustrada; y que conservo en mi tal cual un producto no perecedero. Y que sin haberla podido desarrollar, expandir, aprender, etcétera. Es algo que significa, tiene sentido y me interesa mucho… como una parcelita valiosa.

Aunque nunca se sabe; la tecnología me ha demostrado, desde el minuto cero en que tomé contacto con ella me cautivó y sintiendo como cada día es capaz de ofrecer mayores posibilidades. Tiene duende.

Por lo que no descarto, algún día pueda ocurrir una sorprendida, a pesar no me vea y lo presienta lejano.

¿Quién sabe…? ¿Napoleón conquistó América sin quererlo, no? ¿Porqué no yo ser “periodista, escritora, redactora”? (por supuesto todo es mejorable…)

A la vez, que incluso de una necesidad de expresión y de comunicación mediante todo ello sobre las cosas que puedo ver, oír, sentir, pensar…
En realidad no tantas contadas por vividas, vistas y experimentadas en primera persona como así ya quisiera fuera; pero mientras esto sea así, ¿porqué negármelo yo misma? ¿Realmente es un motivo? ¿Sería absurdo no?

Puntualizando. Entiendo sólo, no comparto, cuando se cree que la tecnología y electrónica es un capricho o es tomada como un simple medio de distracción, conformando parte del interés materialista en poseer a su acceso.

Si en parte hay quién sólo la utiliza para ocio, infinitamente la mayoría de los usuarios, vamos más allá.
A mí me aporta y hace sentir estar más allá de todo eso: Independencia, autonomía personal, medio de expresión, comunicación, imaginación, descubrir, etcétera, etcétera…

Solo yo soy quién siento lo que siento con ella y con lo que me aporta… No por igual vara de medir, considero ó llamo al coleccionista de… lo que sea, materialista.
Cada uno tiene sus gustos, hobbies y deseos y, mientras no desemboquen en un vicio o aspectos comprometedores, hay que intentar cumplirlos…

Para mi es algo más y que de no haberla encontrado, más en un momento de ebullición y crítico de toma de decisiones, en aquellos instantes de hace algunos años “críticos”; quién sabe, si estuviera con el ánimo, ganas de la actualidad (a pesar de lo vivido en esta temporada difícil) y no sumida en un pozo o sé yo qué otro estado- psíquico-anímico…

Motivación mucha, y ganas de seguir, más todavía.

Ahora, aceptare de buen agrado y sin dolor de prendas que soy materialista.

* ¿Realmente se puede vivir así?

Sí. Todos podemos. Esa es la gran capacidad y virtud del ser humano.

Por mucho que creamos y pensemos que no somos capaces de adaptarnos, soportar, mentalizar y encauzar nuestras vidas. Sí es posible.

Aunque en honor a la verdad; yo soy la primera sorprendida en ocasiones, cuando siento todo me rebasa y no puedo controlar.
Ahora si bien es cierto también es duro, algo no puedo ocultar y que es evidente a la vez se presupone, esto es así irremediablemente.
De todas maneras, creedme que ¡es posible y vale la pena!

Puede haber algún día (sobre todo al principio) en el que replantear y mantener una actitud rebelde o no queriendo hacer frente a la realidad; pero llegado un momento, hay un punto y aparte repetitivo y alojado en mi cabeza, en que sin saber a cierta ciencias el porqué, cómo y cuándo, comienzo a replantearme cosas.

Ahí me doy cuenta “en que, sí, que puedo patalear, cuanto quiera y más, que tengo todo el tiempo del mundo para ello. Alcanzando finalmente, la conclusión y punto de partida iguales. Un tanto más agotada ante las energías perdidas innecesariamente.

Quedando como resultado no más que 2 opciones:

-Vivir ó -estar constantemente lamentando y compadeciéndome de mi estado (llorando por y para todo en cada segundo).

Aunque en términos legales, pueda inclusive atusar mi coraza y escudar mi amparo a los derechos como en deberes recogidos en los diferentes artículos de La Constitución Española -“…Del principio de igualdad de trato y no discriminación de las personas y del derecho a disfrutar de una vivienda digna…”-

Sobre los que en determinados momentos replanteo; resultándome entrever no se trata más que de buenos propósitos, expuestos en los correspondientes y determinados artículos como los reseñados, dada no se ajusta a la realidad.

Ojalá fueran decisiones y no propósitos. Reafirmándome por encima de todo esto; que la mejor decisión que hasta ahora he llegado a tomar y en la que creo por y para siempre, es la de afrontar y bregar, hasta las últimas consecuencias… Sin renuncia.
Aún sea en modo silencioso, pensando no sea lo más adecuado. Pero sí, si con ello “evito” dobles sufrimientos familiares.

Esto no hace sea yo más o menos valiente que nadie. Nada más lejos de mis pretensiones y realidad. Si de algo carezco es valentía, soy la menos valiente del mundo.

Tampoco creo realmente la vida pasa por destacarse en si se es cobarde u valiente.
La vida es eso, vida…
Estadio vital, al que hay que exprimir cada momento y tomar decisiones. Así como acatar otras, aceptar lo que nos ocurre.

Hacer uso de los valiosos recursos de los sentidos que somos poseedores, como el escuchar, ayudar a los demás, una mirada cómplice por insignificante parezca, cada gesto. Y que en la mayoría de las ocasiones por egoísmo; creernos superiores o simplemente estar por encima de toda situación, no hacemos uso de esa capacidad innata.
Con la que todos/as nacemos, y no por ese esquivar la mirada a otro punto, que nos ayuda a evadir la auténtica verdad que nos rodea, deja de desarrollarse.
Nada importa hasta no nos toca de cerca…
Sólo cuando pica es cuando pensamos en que es usual pueda suceder a cualquiera y en cualquier momento.
En las distancias cortas todo tiene otro reflejo.

Nada ni nadie dijo las cosas fueran fáciles y menos cuando la situación es complicada, pero si algo no puedo permitirme jamás es el lujo de mirar a otro lado y que no sea ésta la de apostar por la vida.

Y aunque no puedo negar me encantaría poder salir aún fuese cinco minutos a la calle o a la azotea de casa, máxime ahora con la presencia de éste apetecible verano; sé no es posible, por la carencia del reseñado ascensor-montacargas, pero tampoco quisiera descartar y perder la esperanza (tema este para hablar otro día…)

A pesar de los engaños, mentiras, decepciones y esos chascos con los que me he ido topando de bruces dejando  incrédula a medida pasa el tiempo, y que desconocía en unos casos y en otros resistía aceptar y comprender (aún hoy me pregunto) quedando perpleja ante lo que acontece, sin comprender actitudes y comportamientos.

¿Qué razón de ser tiene comportarse así? ¿En verdad, hay quién no ama la vida? ¿La valora o es un juego? ¿Todo lo es el poder? ¿No estamos las personas por encima de estadísticas, números…?

Muchas preguntas son y quedan en el tintero… Otras muchas más, siguen y seguirán sin vislumbrar pero aparecerán.

Amén de las circunstancias y situación, continuaré sumando y sumando, aún sólo sea porque mi ferviente deseo de vivir y de disfrutar no se vea coartado debido a lo qué y cómo desde mi posición éste ayean de la senda del destino. Siendo al día de un nuevo año llegue mi vida (y la de mi familia) sea un poco más flexible y cómoda.
Donde las barreras no sigan tan presentes a la hora de tomar decisiones, para la actividad que juntos nos apetezca realizar. Ya sea ver la calle, pasar los coches, azotar las olas entre sí, unas tras otra habiendo roto a la llegada a orilla (mar tan nuestro y abundante) relacionar con otras personas, descubrir historias, sentar plácidamente en un banquito de la plaza, al posible cobijo de la sombra de unos de los tantos árboles endémicos de nuestra flora tan rica y bella, desplazarme y realizar mi vida aún con un mínimo de condiciones. etcétera., etcétera.

Mientras y regresando a la realidad, seguiré apegada a no derrumbarme, y a sentir lo afortunada que soy ante la posibilidad de sentir que vivo, que la vita es bella -que la vida es bella- Que sin el cariño de nuestros seres queridos y la motivación nada tiene razón de ser.
Necesitándola, aceptando y aferrándome a cada oportunidad en la vida se presente.
Más vale arrepentirme de haberme equivocado ahora, que no hacerlo más tarde, por no haber hecho lo que sentía.

El corazón, regido por esos sentimientos con los que fuimos dotados; y si no fuese así ¿porqué todos /as nos guiamos por él?
Seguiré escribiendo, estudiando, imaginando y, haciendo, haciendo cosas desde este pequeño pero resultón equipo tecnológico… Aprovechando el tiempo que me acompaña y acompaño.

Mi ventana al inmenso mundo y mi mirada por y para la vida…

By | 2017-06-19T19:26:36+00:00 Agosto 24th, 2010|Personal|3 Comments

3 Comments

  1. ya llega… | La Buhardilla de Trébol 7 Noviembre, 2010 at 1:06

    […] tiempo supera casi cualquier escena idéntica llevada a la ficción. Nuevamente ya está aquí y nada ha cambiado. Quizás porque estos últimos años mirados, y esperados con mayor inquietud, esperanza. En parte […]

  2. […] propio, (éste es prestado, cedido…) y tal como indica o recomiendan, acudo (un familiar, no puedo por barreras a parte de estado movilidad) al Organismo Oficial público más próximo (Ayuntamiento) -Aprendido […]

  3. […] alcanzar alguna solución para la eliminación de las -Barreras Arquitectónicas-, las cuales me impiden la posibilidad de salir de casa de manera normal, como probablemente estén haciendo muchas personas ahora mismo. Es por eso, por […]

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