He vuelto a preguntarle a la vida -¿Bailamos juntas?- y su respuesta afirmativa ha dado un vuelco a este destartalado corazón que salta y salta como una bandera verde: Bailamos, saltamos, reímos, vibramos.

La emoción me ha dejado descalza, y volvemos la vida y yo a querernos y a continuar el compás de las vivencias en compañía. Conscientes las dos de no habernos dejado de querer nunca.