Si no arriesgo, no pierdo, y si no pierdo, me quedaré toda mi vida pensando en qué pudo haber pasado en mi vida si me hubiera arriesgado a ganar dejando atrás los miedos, y lo que pudieran pensar.
Ya que, si me arriesgo, corro el peligro de ganar… Y ganar vida, contigo vida, es un regalo por el que tengo que arriesgarme siempre.