A pesar de los pesares, no puedo quedarme sólo en el pensamiento que la vida es bonita; sin duda lo es. La vida puede ser bonita, sin embargo, para mí es mucho más que eso; es lo más grande, y majestuoso que tengo. Aunque muchas veces vaya a su libre albedrío ¡Me encanta y me atrae cada vez más! ¡Vivir es grande, y la vida es grande!

No me importa las guerras que haya de librar cada día: que se estropee la tele, que el café se derrame, tenga que enfrentarme a quedarme con las ganas de poder disfrutar y estar con aquellos amigos con quienes quedé, y al final por una circunstancia no puedan venir, no me importa no poder ir de veraneo, no poder conseguir el libro que quiero, o el que tenga que revelarme cuando el cuerpo se revela y se manifiesta con molestias e incluso ése dolor asfixiante… Mil situaciones de cada dia por librar que se transforman en experiencias para vivir, y donde el resultado de todas ellas, serán lo mejor que me pasará en mi vida.

Aunque nadie lo crea; de las peores experiencias, siempre he sacado las mejores vivencias, y los hechos más auténticos, las mejores compañías en forma de excelentes amigos, sí, los mejores amigos, además cada una de estas duras experiencias, he tenido la oportunidad para que los sentimientos hayan brotado con toda su sencillez, y sinceridad. Pudiéndome librarme del miedo por no cumplir con las apariencias y la hipocresía de éste mundo loco.

Libraré y lucharé cuántas guerras haya de librar, porque la conquista de la vida será majestuosa, igual que la vida misma.
No creo todo sea así por puro milagro, ni todo forma parte de la casualidad. Es más, creo que son pocas las casualidades que existen en la vida, aún vaya siempre a su libre albedrío, es más perfecta de lo que pude llegar a imaginar algún tiempo atrás, y lo he podido comprobar en cada una de estas guerras que he tenido que librar como la mayor pirata del reino de los mares.

Ratifico éste tipo de circunstancias vitales, cada día; porque cada día es una lucha sobre mis propias circunstancias, y porque al acabar el día y fijarme en ‘lo que he vivido’, ‘cómo’ y ‘con quién’, no puedo menos que sentirme afortunada a pesar de los pesares, certificando lo bonita que es la vida, y lo grande que es vivirla sinceramente. A pesar de esos dolores que siguen dando aviso de averías en el cuerpo, la lucha por una mayor independencia a la hora de buscar soluciones a mi dependencia, instantes de soledad y melancolía, pensamientos e historias que siempre terminan el día con un balance positivo, y enriquecedor… Guerras y luchas idénticas a las de cualquiera a la hora de buscarse la vida en su vida.

Ésta es mi guerra, sí, lo sé. No es la guerra ni la lucha de más nadie y como tal he de librarla, con la cabeza en lo alto el pecho fuera, y con las emociones firmes  y una coherencia en todo.
Si pudiera elegir, me gustaría que en mi vida estuviera siempre acompañada, y sé que lo estoy, porque no hay nada más grande que estar acompañado y compartir cada una de las cosas que las vida me pone delante, y así lo siento. Compañía que afortunadamente puedo decir que así es en mi vida, y que de alguna manera me acongoja, por la libertad de ellos en quererme en sus vidas… Sin embargo, aún con ellos, afronto las cosas que me corresponden, y así hago. Sin callar siempre mi profundo y eterno agradecimiento al cariño, y afecto que recibo de esas personas; ¡mis amigos! ¡yo, su amiga! quienes marcan la diferencia de cualquier relación posible.

Cuando conquisto un sentimiento de las peores experiencias vividas, miro atrás, y me alegra que eso haya pasado; y lo he podido comprobar en primera persona. De no ser por una mala racha, no habría estado con la necesidad de sentir a esos amigos, y familiares que de verdad quieren estar y están, y esa es una de las mejores y mayores guerras que he ganado a la vida. Por esto, no dejaré de luchar jamás, y si han de venir más experiencias dolorosas, intentaré librarlas con todo el corazón, y las fuerzas que sean posibles para tumbarla, el tiempo que sea necesario. Pediré siempre el apoyo, y la ayuda de quienes quiero, y convencida, sé me acompañarán.

luchar en la vida

Lo digo muy en serio, por nada pretendo hacer ningún juego de palabras, por más que pueda dar esa impresión.
La vida para mí tiene un sentido infinito, y si encima —Y a pesar de los pesares, no puedo quedarme en lo más frívolo que es vivir. Si no vivo de verdad, en mi plena consciencia de lo que acontece en todo momento aún no pueda controlarlo, pero sí afrontarlo; a pesar de cualquiera de los pesares y guerras que pone la vida para que libre, dejaré que me pese en el corazón y el cuerpo.― Libraré cuantas batallas sean necesarias, porque mi vida es lo más grande y bonito que puedo tener en la vida, seguido de la gente más grande, bonita e importante que la vida, me ha regalado.