Cada mañana escucho un golpeteo en la ventana y cuando miro, veo que es el sol quien vuelve ilusionado y luminoso después de ayer para salir hoy de nuevo juntos a vivir el día que amanece; nos acompañamos sin más intereses que las risas, los llantos, los sentimientos, las emociones, lanzarnos a la aventura, descubrir y tener nuevas experiencias, compartir con amigos y familia… Lo de él y lo mío vivirlo en comunión, cada día, sin perder el tiempo, ni la vida en lo que pueda o no gustar a los demás, pues el sol nace todos los días, pero sólo nace una vez cada día.

No tiene por qué haber muchas más explicaciones. El sol siente lo que siente, y yo siento lo que siento con él, y es mirándole así, cuando me doy verdadera cuenta que el sol, sigue cada día sacando lo mejor de mí.

Si algo me parece un sueño cada mañana es poder escuchar el golpeteo en mi ventana, a la vez abro los ojos y le veo allí, con una espléndida y radiante sonrisa que ilumina todo el mundo, y lo vivimos juntos, descubrimos juntos cada día, las aventuras que nos depara la vida, y disfrutamos cada instante de ésta única experiencia… ¡Escucho el golpeteo!…