¡A correr la tabla, por San Andrés!

¡¡¡Voy, voy, voy…!!! ¡¡Sin ir yendo, estoy yendo!! Estoy en pleno auge.
Con el pañuelo morado anudado al cuello, que recién me ha traído mí hermano, después de no poder cumplir los deseos de este año; poder estar, ver, vivir, desde aquí lo imagino, pienso

[…] Me siento un poco más metida de lleno en las fiestas, como si en ella estuviera, en alguna de las calles; en lo que la tradición y las vísperas de San Andrés significan. Algo más, que toda una tradición.

En vísperas de San Andrés ya comienza a notarse, el ambiente, 29 y 30 de noviembre por San Andrés, por la calles empinadas de Ycod, correr las tablas por las principales calles es una de las tradiciones más demandadas por todas las gentes del municipio, todos lo esperamos con impaciencia y ganas estos días… Ya días antes, los más inquietos comienzan a arrastrarse, y como podría decirse, afinar la tabla.
Es curioso comprobar cómo cada tabla tiene un sonido diferente. Ninguna tabla guarda el mismo sonido, el secreto esta principalmente en la madera elegida. Y es que, aunque por tradición la madera típica de la tabla es la Tea, toda otra vale, pues conseguir madera de esas características cada vez es más difícil, su gran valor y el deseo por todos de tenerla la hace casi “inaccesible”.

El buen aroma del vino tinto y las castañas asadas. Los alrededores de las calles, con ventorrillos y casetas, cada uno preparado para no sólo dar a probar el vino, sino además conseguir sus perritas para su asociación, grupo, etcétera, son el otro reclamo de estos días. Y como no sólo de vinos y castañas se pasan las horas, también hay otros pinchos, otros picoteos […] Sardinas, carne cochino […] Llenas  las bodegas de vino, vino nuevo que estos días comienzan abrirse para probar, dando el visto bueno […] Las barricas en las bodegas de amigos, vecinos, reúnen e invitan a pasar buenos ratos en compañía. Muchos, después de un tiempo sin verse hacen de estos días la excusa perfecta para reencontrarse. La cuestión, pasar y hacer pasar un buen rato a visitantes y vecinos. Caldos y vinos que por estos días hacen honor no sólo a San Andrés, sino al propio nombre del municipio, “Ycod de los vinos”.

Las tablas de San Andrés son más que una tradición, se remontan al Siglo XVI cuando los troncos eran bajados desde “San Antonio” a “San Marcos”, hasta su llegada a los Astilleros, y donde no sólo bajaban estos troncos, sino también, hasta “El Miradero” en La Playa, donde llegaban entre otras cosas, ‘las barricas’. Algo que con el tiempo y en honor, recuerdo de los más antiguos de la ciudad, se comenzó esta tradición…

¡Voy, voy, voy! Hoy en día la tradición se escucha en cualquier parte del municipio. Hoy, mañana, San Andrés, serán los días grandes de las fiestas […] Con algún volador que otro de vez en cuando retumbando escucho […] A pesar de los riesgos, todos nos divertimos. Vemos como entre las otras calles por las que también solemos arrastrarnos como “La Hércules”, “Las Granaderas”, “El Sol” y “San Antonio”, es por la empinada “Calle del Plano”, donde por antonomasia más nos reunimos, es la principal, en la que más expectación creamos, donde la cantidad de gente que se arrastra es mayor dada su dificultad, “peligrosidad” y espectacularidad, su inclinación su larga distancia, la hacen atractiva para arrastrarse.
Le tenemos tanto respeto, que no puede echarse cualquiera, al menos es lo recomendable, ya que hay que tener un poco más de “maña” para controlar la tabla, los tiempos en la bajada, a medida que la tabla coge velocidad y baja, baja casi sin control, calle abajo, donde el choque contra las gomas suele ser brusco… Una montaña inmensa de gomas que el ayuntamiento siempre se encarga de colocar, disimuladamente y discretamente bien colocadas, esperan para frenar y dar espectáculo.

Llegar y chocar contra las gomas es un espectáculo. Unos llegan y chocan con todo su cuerpo y su alma, se quedan literalmente “pegados” en las gomas, vuelan por ellas, sin saber bien donde caerá dada la inercia que trae, ó otros los que antes de llegar a ellas frenan progresivamente, sin llegar siquiera a rozarlas; se frenan y de inmediato, de un brinco, cogen la tabla y ¡para arriba! Vuelve a subir para cuando le toque su turno volver a arrastrarse. Son de los que sólo quieren echarse un viaje, como solemos decir […] ¡¡Un viajecito, un viajecito!! Y si se puede repite, pero vamos, en principio, sólo un viajecito.

Calle abajo, toda calle es buena, mientras se tenga una tabla, un poco de cebo, velas, y un poco de ganas es lo suficiente para vivir unos momentos de adrenalina pura […] Esa sensación que se tiene cuando se baja con la tabla es indescriptible, como suele decirse, hay que vivirlo. Es tal su misterio, que quien prueba, repite […] Al menos, un viajecito cada año nos queremos echar para quitar esa sensación, que no quede esa penita de que por San Andrés éste año no nos arrastramos […] Aún así como verlas, es todo un rito, una tradición. Quedar con los amigos, conocidos para un vasito de vino y unas castañas. La foto para el recuerdo tampoco puede faltar.

La calle reventada de gente, un ambiente que no decae, cada año es mayor, de lado a lado de arriba abajo, no cabe un alfiler, los días de San Andrés a medida que va avanzando la noche, más gente llega, más gente se va acumulando por los alrededores, curiosos, vecinos, de todos lados vienen a Ycod. Y es que desde luego es un espectáculo ver cómo manejan y se echan con las tablas, los tablones; “jugándose el físico” […] Siempre se corre un poco de riesgo. A pesar de los dispositivos de seguridad, siempre hay alguien que se escapa, o sino el típico accidente que sabes en algún momento puede llegar, por eso de ver cómo choca contra las gomas, baja, etcétera… Muchas son las anécdotas, los días posteriores a las fiestas, cuando se comienza a ver a conocidos accidentados. Una pierna, un tobillo, una mano; los huesos estraquilados […] Ahora a cuidarse, y para el año que viene […] ¡Tocará otra vez! ¡Subir, bajar…! ¡Arrastrarse!

Silbatos, silbos avisando de la presencia, y ese sonido típico de la tabla cuando baja rozando la calzada se hace irresistible ¡Ras! ¡Ras! Piruetas en la calle, saltos, es lo que más divierte, ése otro espectáculo que hacen de las fiestas una diversión. Una tradición que nadie quiere perderse, y que por supuesto nadie quiere dejar caiga en el olvido. Hacerlo sería como perder parte de nuestra propia historia, de nuestra memoria e identidad.

Por eso desde hace días, ya hay quién he podido saber por comentarios se han estado arrastrando, aprovechando la casualidad de caer casi entre fin de semana y principio de la misma, así como muchas son las actividades que alrededor del vino y de las tablas han venido habiendo, y las que hacen que Ycod durante estos días tenga un aroma especial. Con el olor a madera que impregnada de tanto arrastrar las tablas por las calles, quedan, como el vino, embriagador de felicidad y tradición.

Sin poder ir físicamente, pero presente en pensamiento, imagino como esta noche todos(as) a estas horas, suben y bajan, con la tabla a cuestas; cómo brindan por una nueva cosecha, prueban los caldos y vinos, así como comen, compartiendo entre todos(as) esas castañas asadas […]

¡Voy, voy! Estas fiestas de San Andrés, recuerdo y tradición de la que espero para el año que viene sí poder vivir, sentir y revivir aquí, más que imaginar, rescatar de recuerdos propios.

Si algún día, por estas fechas de noviembre estas por la isla, un sitio que sin duda no debes dejar de visitar es Ycod; sus tablas, sus caldos, sus vinos, sus gentes, su tradición […] Unas fiestas que hacen al municipio más grande, más histórico.

¡Feliz San Andrés! Felicidades a todos los Andrés, Andreas […]

 

* Otras de Interés *

~ Yo también amo San Ándrés y sus tradiciones

By | 2017-06-19T19:26:28+00:00 noviembre 29th, 2011|Tradiciones|1 Comment

One Comment

  1. […] Desde Ycod (casco); Las tablas de San Andrés, tradición de hacer correr la tabla por las calles de Ycod, que proviene tras el descendimiento de los troncos,  del aserradero ubicado en el barrio de San Antonio, hasta el muelle y que con el tiempo, en honor y recuerdo de los mayores quienes trabajaron la madera, casi inocentemente como toda tradición y juego, nace de una casualidad. Prosiguiendo generaciones posteriores, sacar la tabla, la madera ideal la TEA, para echarse calle abajo; puertas de tea, ventanas, muebles que se dejaban de ser útiles. Siendo la madera la más veloz y fuerte, el deslizamiento y choque contra el descampado final… con tablas en las manos, paseando hacen canticos en honor a San Andrés… […]

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