Después de no algunos comentarios y sin creer fuera del todo verdad en que algo se estaba cociendo me informa, confirma mi hermano Domingo, que sus amigos, componentes principalmente del grupo musical Asíson, del que también él es componente, entre otros, van a organizar una comida; Cena Benéfica, con el propósito de recaudar dinero para acondicionar y eliminar las barreras arquitectónicas que tengo en casa, -las odiosas escaleras y otras-, las que me impiden, ahora y desde hace dieciséis años, poder entrar y salir a la calle con normalidad; también el moverme por casa con soltura y libertad.
Teniendo que estar sin otro remedio el tiempo que estoy en la silla de ruedas, quieta, sin moverme del sitio, pegada a la cama. Como el que está atado sin posibilidad de desatarse. Tal como dice el refranero, -atada a la pata de la cama-.
Remontando a meses atrás, mientras cuando estaba ingresada, ya mi hermano -mi protector, mi ángel de la guarda-, por entonces, venía comentándome cada vez que iba a verme sobre la intención y los ánimos que recibía por parte de sus amigos para lanzarse con esta iniciativa.
En aquel tiempo ya pensaba que era sólo por animarme, decirme algo que me ilusionara, para salir del bache. En donde más tarde, al salir del hospital, con el tiempo y la ‘confianza’, la ‘tranquilidad’ que siempre da el estar, el ‘tenerme’ ya en casa se iría; dejarían dormir el tema.
Y es que, no se trata en no querer confiar en su palabra, desconfiar. Sólo que durante todos estos años pasados, no tan lejanos en parte, sí en ‘vivencias perdidas’, y ante tantas otras cosas que se han barajado para hacer, otras promesas; nunca por una cosa u otra, -las desconozco-, no terminaron definitivamente por cuajar; se esfumaban. Quedando siempre en una intentona.
A las que ¡ojo!, agradezco enormemente el hecho tan sólo de quién fuera por haberlo planteado entonces. Sin embargo, es ése uno de los motivos que hace me tome la noticia, confirmación con reticencia; un poco, bastante de incredulidad. Ver para creer… Por favor, espero, no se me mal interprete y me entiendan.
Es por eso también, y por lo que comprendo se piense que hasta es un poco contradictorio por mi parte, al pensar en que esta ocasión sea quizás, la definitiva.
La de poder tener y hacer una vida como he anhelado todos estos años de ‘reclusión’; dentro obviamente de mis limitaciones y carencias, pero, lo más digna e independientemente posible: La parte de la movilidad. La parte psicológica, ya me encargo yo de ajustar, ponerla a punto.
La idea y por lo que no paran, está en la organización, como decía una Cena Benéfica; de la que ya las entradas están disponibles, según me indica mi hermano, Domingo. Es por esto en gran medida, por lo que finalmente me he decidido a comentarlo tan abiertamente.
Como os decía con la ‘precaución’ de no saber cómo se iba a desencadenar finalmente la idea; me tenía como en ascuas. Por otro lado, me perdían las ganas de aquí en La Buhardilla, desde éste mí rinconcito de casa virtual, decíroslo como cómplices y custodios de un secreto, una idea. Dárosla a conocer y compartirla. Algo sobre lo que para mí tiene un valor infinito. Casi una vida, mi vida (…) Comunicarme, inter relacionarme con mis padres, hermanos, amig@s, ir a la playa, ver una puesta de sol, “poner la antena” para coger y relatar historias, aventuras.
En fin, muchas cosas donde aún queriendo ser precavida, sólo con pensarlo se me pone un nudo en la garganta y los pelos de punta. ¡Qué emocionante! Únicamente la incertidumbre del tiempo y con qué resultado acabará todo, entrecortan la alegría y la emoción.
Una frase me pidieron y una me invente. Me salió del alma, enseguida. Pareció que estaba allí esperando.
Creo que no hay nada más bonito que la unión de la música con el sol; ése cascarrilleo armonioso de compenetración y pausa entre sí. De ahí, fruto de eso, nació la idea, y de ella la frase.
Un apunte aquí quiero hacer sobre “las entradas”.
De antemano, quiero agradecer a La Imprenta Ycod, por su generosidad, ya que altruistamente han querido ayudar aportando su elaboración.
Una gran montaña de arena, al tan gran número de entradas hechas, ¡gracias!.
Gracias, porque sin las entradas poca organización de cena existiría. Sin ellas, la gente “no tendría” con qué colaborar, así como con qué asistir al restaurante, para valga la redundancia entrar. Y es que, son como parte propia de la organización.
Su altruismo ha facilitado mucho el que las entradas ya estén disponibles, a la venta; con fecha de noviembre, con las actuaciones de grupos y solistas, de los que algunos han avanzado confirmado su presencia
-otros pendientes de concretar- el genial Manuel Dorta, el grupo Asíson, etcétera…
Aquellos artistas, que al saber de la situación y lo que se traen entre manos estos “locos” músicos, todos con el ritmo en el cuerpo y la solidaridad por las venas; esas personas que como músicos sensibles, de los que parecen no quedan, y que como están actuando, todo indica que sí; que aún quedan.
Con los instrumentos afinados y la sensibilidad a flor de piel, formados y pendientes en la retaguardia, han querido por iniciativa propia y solidariamente unirse a este momento tan importante de mi vida y de mi familia. A quienes también agradezco por adelantado, su presencia e intención, para intentar alcanzar un sueño.
Es éste ‘arranque’ una prueba al menos. Algo para sin duda ilusionar, y que me muestra se está comenzando un camino, el de una aventura trepidante, donde el sol, protagonista como la ilusión, poco a poco comenzará con el alba u ocaso del día a renacer; a salir y esperar por el horizonte. Con la intención de juntos reencontrarnos a pie de cualquiera sabe qué sitio; alguno seguro; un atardecer, una amanecida. Del ocaso al alba; algún día (…)
Es por eso, porque algo se mueve, por lo que ahora ya no puedo seguir pensando en que no se va a ir más allá. En que nada avanza.
Si bien esto no es más que un principio, unos pequeños pasos, como cuando de a gatas un niño se levanta e intenta caminar, manteniendo esperanzadoramente el equilibrio para no caer, anima a seguir soñando, esperanzada en que: Quién sabe, quizás, tal vez [...]
Claro que por otro lado al de la ‘euforia’, esta la cautela; mi interior me dice, que sea cautelosa. Quién sabe cómo en la realidad va a darse ‘la venta de entradas’, la aceptación y ganas de colaborar por parte de la gente, con lo que no es más que un problema, una circunstancia personal y familiar, de la que buscar alternativa y solución radica en nosotros exclusivamente.
Es nuestra vida, nuestra situación; el involucrar, el comprometer… Nos corresponde a nosotros.
Unas sensaciones de ‘inseguridades’ recorren por mi mente ante la expectación en comprobar; primero, que lo de un principio, una idea, comentarios terminasen en esto de lo que hablo.
He de reconocer que este tipo de cosas me saben mal, porque de alguna manera es como invitar a un amigo a comer, y a la hora de pagar le indicas que mejor pague él/ella la cuenta. ¡Menuda invitación esa!.
Si por mí fuera, ya me gustaría poder invitar a todo el mundo a reunirnos y celebrar.
Pues al final, es como una pequeña fiesta; la música, la comida, el ambiente, la compañía, el buen rollo y las ganas de vivir es lo que reinará todo el tiempo, como en una fiesta, celebración a las que acudimos en tiempos por nuestros barrios, centros culturales… Y es que también, si no fuera porque no hay otra manera de hacerlo, no aceptaría tampoco dinero alguno. Quién quisiera, tuviera a bien ayudar, colaborar, lo hiciera con lo material, en elementos, aparejos.
Nunca me ha gustado eso de pretender ‘manejar’ el dinero de los demás. Sería así mucho más directo, como lo que más me importa, el asegurar, confirmar, se ha hecho un uso íntegro y exclusivo de todo lo aportado en éste proyecto.
Y es que la ayuda estaría igualmente presente, sólo el método sería diferente. Algo así como os comentaba anteriormente con el gesto de La Imprenta Ycod, con las entradas.
¡Madre mía!, pienso, pienso, le doy vueltas a la cabeza, me imagino cómo puede ser todo; la comida, el después [...] ¡Todo! y no me hago a la idea, me cuesta creer algo así me pueda suceder. Nunca, he experimentado cosas positivas en carne propia, siempre todo han sido trabas y continuos obstáculos insorteables. Viendo ahora cómo de verdad, ó por lo menos en ello se están dejando la piel; tirando del carro, con esto para adelante, acongoja de emoción.
Sorprende como aún existe gente con ganas de echar una mano; que no sea al cuello.
Una oportunidad para vivir aún más intensamente. Aunque desde mi encierro nunca lo he dejado de intentar cada día, hacer, hacer, pero que no es igual; el agotamiento y el cansancio que da la misma panorámica, sensación del día tras día, hora tras hora, no es lo mismo. No permite oxigenar y recargar pilas, no por lo menos como me gustaría, lo normal [...]
El pensamiento ahora de un sueño, que si bien continúa en la recamara como quién espera viéndolas venir, sí por el contrario, continúa siendo el mismo, aún más esperanzador, pero expectante; para a la hora de despertar, comprobar, era más que un sueño. Un sueño hecho realidad.
Prometo seguir informándoos y poniéndoos al día sobre lo que vaya aconteciendo. Con cautela, prudencia, pero con alegría, emoción y esperanza. Esperanza, en que puede transformarse en realidad. Que ‘la oscuridad’, la penumbra de este rincón, brille y tome más vida, más anécdotas, más color [...]
Gracias a tod@s por leerme y seguirme. Continuar sin desfallecer a ése otro lado de la pantalla, navegando por la Red; entrando y sentando en La Buhardilla, donde juntos en los que, en los buenos y malos instantes, compartimos.
¡Gracias!.
SEP


About the Author:
Desde siempre me gustó escribir, siempre fue como un tema pendiente, y desde el día que la tecnología llegó a mi vida, las cosas cambiaron. Aún hoy, con ese tema pendiente, ya algo menos. Escribir con la tecnología es posible, puedo hacer esas cosas que siempre quise, y desee. Escribir siempre ha sido una buena técnica de expresar y comunicar, y esto es lo que quiero continuar haciendo aquí "tumbando barreras".