Vivificados de lo que vivimos bajo el mismo cielo, soñando el mismo sueño, tú y yo. Surcamos el mundo. Me embeleso curiosa de ti por contemplar tu pelo, tus manos y tu mirada inocente, tierna, y campechana. Así pasamos ciertos instantes de la vida. Reportamos las emociones que son una necesidad para comprobar la intensidad con la que vibramos los dos de deseo. Ojalá que así continuemos para siempre, llenando el cielo del brillo que emanan nuestras experiencias por el resto de nuestros días. Contigo no hay inseguridad, desazón ni tampoco suspiros desesperados. A tu lado solo compruebo que me lleno de seguridad y de paz, mientras el corazón vibra con esperanza, y se regocija feliz.

Bajo el mismo cielo retomo el anhelo de volver a embelesarme de ti, y de hallarte siempre a mi lado.