Decidido. Lo he decidido, y no me importa lo que importe, o lo que puedan decir. Como me puedan mirar, o cómo me puedan juzgar. Lo he decidido, aún me entiendan o no.
No voy a dejar de vivir a tope la vida. No voy a dejar de darle alas al corazón; y sin silencios ni secretos, voy a vivir la vida a tope, con mi corazón abierto, igual que un canal de un río desbordado. Como jamás creí que podría sentir, lo he decidido, y voy a por ello.

Hasta el último momento de mis días… A pesar de las circunstancias sean más o menos favorables, cuando el corazón no entiende ciertas situaciones que se transforman en dolorosas, cuando la alegría y la sorpresa me regalan un cachito de vida, cuando los cachitos de recuerdos se tornan en vivencias puras… Realmente me doy cuenta y grito en silencio al corazón, que vale la pena vivir a tope, con el corazón desbordado de emoción, sin nada de perfección.

Hasta el último momento de mis días… Con cada una de mis taras que hacen que no sea siempre la persona más afable o cariñosa del mundo. Con mis miedos e inseguridades, con la melancolía desbordada, y con todas mis imperfecciones que me hacen vulnerable; incluso, cuando creo que no caigo, y me pego un testarazo que me lleva a la realidad nuevamente, y aún así, a pesar de la dificultad que supone vivir una vida a tope, sin tener contratiempos; continúo insistiendo… Voy a reventar cada segundo de mi existencia.

¡Lo he decidido… voy a vivir la vida a tope!
Arriesgaré a pesar de que no pueda verse como lo más correcto. En mi total imperfección. En el fondo, aún más en el exterior de lo que suponía, en mi corazón, siento más paz, y nada de desesperación… A pesar de que el dolor existe, y persiste, pero realmente, no concibo la vida de otro modo. Lo tengo claro. Hasta el final del camino. Viviré a tope.

Sin esconderme, a cara descubierta, a pesar de correr cierto riesgo… Voy, e iré siempre a vivir la vida a tope.

Con la cara descubierta. Arriesgaré. Sin tapujos, sin rodeos; Querré a quién quiero, y pediré afecto a quién necesito hagan grande mi vida con su presencia, y su cariño. Mis amigos, mi familia… En definitiva, esa gente que en mi vida es grande, y única. Pues no puedo ni quiero obviar que son un auténtico regalo en mi vida, y porque desde mi imperfección, les necesito; y arriesgando al pedir, haré lo que me pide el corazón, a pesar que no siempre sea visto como lo más correcto. Sin comprender, como lo que nace del corazón no es correcto…
¡Lo tengo decidido! Sin importarme lo que importe, o lo que puedan decir. Como me puedan mirar, o cómo me puedan juzgar. Lo he decidido, aún me entiendan o no; voy a vivir a tope la vida. Y para ello, necesito de la presencia de la gente que quiero, y que desbordan mi corazón de vida.

Decidido. Hasta el último momento de mis días…

Voy a vivir a tope la vida, y darle alas al corazón.