Los adultos son sólo niños crecidos.

en tiempo de adultos, pero también de niños, quizás no tanto la edad. Son los sentimientos, de cuánto y cómo cada uno nos sintamos, desde donde cada vez lo tengo más claro podemos comprobar que los adultos somos un poco “rollo”, no nos entendemos ni a nosotros mismos.
Escondemos ilusiones y sueños diarios, de los que quedan por detrás de nuestra cotidianidad de las “obligaciones” diarias.
Dejarnos llevar, desde la responsabilidad, sería posible, nada esta reñido una cosa a otra. Lo mejor, dejarse llevar, seguir manteniendo ese chipi, chipi de cuanto niños.
tiempo de Navidades, que empieza, con la llama viva, resurgir la ilusión por la vida, por las ilusiones, sueños.
La imaginación, el deseo de seguir soñando, comprobar en verdad, la fuerza de nuestra alma se mantiene viva, que nada enturbie lo que en realidad es verdad. Nuestros deseos.
Soñar, imaginar, ilusionar, comprobar, que la vida no son sólo sueños, sino que es realidad!! Todo es realidad, sólo depende cómo la miremos, le pongamos el color…

El sueño y la esperanza, son los dos calmantes que la naturaleza concede al hombre. Y porque con esperanza en la vida y los sueños, son verdaderos.