Me paro en seco a pensar; ¿Qué poder y qué tiempo vivo cuando me siento alicaída, o simplemente estoy un poco desmotivada, cansada, dolorida? ¿Qué gano con dejar que vuelen las experiencias que tengo delante y no vivirlas sin más, ni más?
Pasado, presente y futuro, el cual, se sale una y otra vez con la suya cuando estoy alicaída; arrasa con todo el ánimo y con toda la actitud que queda para transformarla en tanto desánimo e inquietud y, a la que sin darme cuenta doy cobijo. Fluye, y fluye, hasta que llega al filtro más poderoso que tengo capaz de transformar todo lo que hasta él llega; corazón que lo convierte todo en fuerza, fe, alegría y bienestar.

Me paro a pensar; ¿Qué tal vivo alegre, motivada, cansada pero ilusionada, dolorida pero remendada? Experiencias y circunstancias presentes que vivo con otra actitud tranquila, por la que recibo un estado de profundo sosiego que me ayuda a vivir de una forma verdadera el presente de todo lo que acontece.

Pasado, presente y futuro al cual sólo podré transformar en desmotivación e inquietud, si no me paro en seco y lo filtro por el lugar más seguro y poderoso: corazón.