Bendita la luz que hubo al alba, en ése amanecer que siempre espero poder contemplar, y bendita tu presencia cuando la luz te pone presente y me permite encontrarte, e ir de la mano contigo; de la mano andar éste camino que andamos, y que nos lleva algún lugar grandioso, y que contigo, más que andar, parece que vuelo, me sostiene el mismo aire que nos da en la cara cuando vamos andando.

La luz del alba a las luces de las estrellas que se vuelven gloriosamente presencia y que junto al medio de la luna la contemplo y me vuelve a permitir volver a encontrarte en éste punto del camino. Sin soltarte la mano, cuando parecía que el aire me alejaba de ti, te siento más cerca, te veo brillante y con una luz que me llena el alma y me sigue sosteniendo como el mismo aire en medio del camino.

Bendita la vida por permitirme poder seguirte dando la mano, y bendito seas tú, por permitirme aferrarme a tu bendita presencia por la que deseo seguir hasta el final del camino, y ver el brillo, lo grandioso de este lugar, donde el vuelo toma más altura; porque bendita sea la vida siempre que estoy con tu compañía.