Ahora en tiempo de adultos, también de niños, con las fiestas de manera oficial pasadas. No tanto por la edad. Son sentimientos puros de cómo y cuánto cada uno nos sintamos, vivamos cada momento. Es cuando comprobar y cada vez lo tengo más claro, los adultos somos un poco “rollo”, no nos entendemos ni a nosotros mismos.

Siempre empeñados en esconder detrás de nuestra cotidianidad de las “obligaciones” de cada día, nuestras ilusiones y sueños de hoy, de los días vividos y los que vendrán. Con lo fácil que sería dejarnos llevar; nada riñe una cosa a otra, con igual responsabilidad. Nada más bonito que dejarse llevar, seguir manteniendo ese chipi, chipi a cuantos niños somos.

Este tiempo, “el nuevo” que empieza, seguir manteniendo viva la llama, resurgir la ilusión por la vida, las ilusiones, los sueños es una oportunidad.
La imaginación, el deseo de seguir soñando, comprobar cómo en verdad la fuerza de nuestra alma se mantiene viva, nada enturbia lo que en realidad es verdad. Nuestros deseos.

Soñar, imaginar, ilusionar; comprobar la vida no son sólo sueños, sino realidad ¡Todo es realidad! Sólo depende cómo la miremos, el color que le pongamos […]

 

“Los adultos son sólo niños crecidos”.

-(Walt Disney)-